CUANDO MI HIJA ADOLESCENTE ELIGIÓ VIVIR CONMIGO...
ENTENDÍ EL VERDADERO PODER DE UNA CAPITANA
Mi hija vivía con su madre, donde apenas había reglas. Podía hacer lo que quisiera. Conmigo era distinto: límites claros, normas firmes, pero siempre con confianza y respeto.
Un día me dijo: "Papá, quiero vivir contigo y no con mamá."
Ese día entendí algo: los adolescentes no quieren un barco sin rumbo.
Quieren un Capitán que les marque dirección, que los haga sentir seguros.